(sic) 06/12

Primer ejemplar del año 2010, (sic) 06/12 plantea casi como un todo la cuestión del urbanismo de Velluters, entendido bien desde su morfología bien desde el patrimonio de sus edificios emblemáticos, su conservación, rehabilitación y nuevos usos, o deterioro. En este sentido, el sociólogo Josep Vicent Boira analiza las connotaciones que adquieren dentro de los barrios históricos de las ciudades conceptos como “abrir la ciudad”, bien sea al mar o la modernidad, ligado estrechamente al de “reforma interior”. Francesc Torres ubica en el centro del debate el valor de las calles como espacio público de encuentro y la relación entre vecinos; aspectos ambos degradados, si no perdidos, en el caso concreto de Velluters.
La Biblioteca Pública de Valencia, situada en el interior de una parte del antiguo Hospital provincial de la ciudad, es el tema escogido por Javier M. Tarín para atestiguar, desde la propia experiencia como usuario y docente, la importancia de espacios como éste para el desarrollo personal, cognitivo y como elemento integrador. La intervención de la artista Regina de Miguel analiza asimismo el espacio de la Biblioteca a partir de unas fotografías del Hospital de 1927, integradas y fundidas con otras que muestran las obras de adecuación del Jardín de la Cultura, espacio conector entre la Biblioteca y el MUVIM.
Otro lugar de gran valor patrimonial es el Colegio del Arte Mayor de la Seda, ubicado en la calle Hospital y casi contiguo a la Biblioteca Pública. María José Hueso analiza la historia del edificio y expone la situación de degradación e invisibilidad en que se encuentra: un hecho obviado o desconocido por gran parte de la ciudad donde la fabricación de seda fue su industria más importante entre los siglos XV y XVII. Jaime Prats entrevista a Carmen Alborch, ex-Ministra de Cultura y actual concejal del Ayuntamiento, que entre otras muchas cosas expone la insuficiencia que supuso el plan RIVA y la necesidad de nuevos planes para Ciutat Vella. Completan este número dos anécdotas acaecidas en el barrio en los años cincuenta, contadas a modo de crónica por Carlos Pérez.

VELLUTERS O EL DRAMA DEL REFORMISME. Josep Vicent Boira
Una de les obsessions de l’urbanisme i de la política urbana en els darrers cent anys ha estat la d’obrir la ciutat. Obrir-la al mar, obrir-la als ciutadans, obrir-la a la cultura, obrir-la a la modernitat, obrir-la al món i qui sap si també obrir-la als constructors… Avui és un frase comuna: «cal obrir la ciutat!». Però el que ara és una metàfora, fa cent anys era una expressió literal. Calia obrir la ciutat com el cos d’un malalt. El 1877, dotze anys després d’enderrocar les muralles de València, un regidor de l’ajuntament de la capital, Tomàs Falcó, maldava per fer entendre la necessitat d’obrir la ciutat de la mateixa manera que fa un cirurgià a la sala d’operacions. Sols així seria possible salvar la vida del pacient: «Valencia, pues, se ahoga, se muere […] ¡Qué hacer! Penetrar, abrir, romper hasta llegar al corazón mismo de la ciudad, llevando en pos los gérmenes de vida que tanto necesita… ».

ELS CARRERS, ELS CANVIS I LA VIDA A VELLUTERS. Francesc Torres
El carrer és l’espai ciutadà per excel·lència i que, com a tal, uneix o exclou. Espill de la ciutat, de la gent que l’habita, de les seues ocupacions i funcionament quotidià, els carrers ens diuen molt, també, dels seus problemes, debats i canvis. A Velluters, els carrers s’han transformat com l’ha fet el barri. Com en altres barris tradicionals valencians, els carrers eren l’espai de la trama de relacions entre els veïns, els dependents i treballadors de les botigues i dels xicotets tallers. Sovint, molts d’ells es retrobaven a una o altra falla del barri. El carrer era el marc privilegiat, l’espai socialment construït, de bona part d’aquestes relacions. A més, Velluters tenia el barri xino, els quatre carrers amb puti-clubs i els seus grups d’homes que entraven, eixien o semblaven fer temps en un cantó. El xino era una de les zones tradicionals de prostitució de Valencia i, de diverses formes, estava sòlidament vinculat al seu barri.

LA BIBLIOTECA PÚBLICA COMO NÚCLEO DE DESARROLLO SOCIAL. Javier M. Tarín
Las sociedades necesitan áreas compartida al servicio de la articulación educativa y a la mejora de las relaciones humanas de sus miembros. Los espacios públicos deben cumplir este cometido social esencial y permitir que los ciudadanos se encuentren y se relacionen en diferentes niveles, que van desde lo económico a lo cultural. En este sentido, las zonas públicas destinadas al desarrollo educativo y la transmisión de la cultura juegan un papel básico en una sociedad que pretenda comprenderse a sí misma y crecer como colectividad hacia una democracia real. Es decir, hacia un sistema político en el que los individuos cuentan con la formación e información suficiente para la participación en la toma de decisiones. De ahí que podamos afirmar que las iniciativas culturales de una sociedad se hayan convertido en obligación prioritaria de las políticas educativas para la recuperación de determinadas zonas urbanas y de algunos colectivos sociales y su impulso hacia el futuro. Sin embargo, demasiadas directrices culturales emanadas del poder político confunden la cultura con una pose y dan preponderancia a eventos que tienen más que ver más con la tematización, en su sentido espectacular, que con la formación de una ciudadanía que participe de manera activa, comprometida y cívica en el sistema político de gestión de la sociedad.

El COLEGIO DEL ARTE MAYOR DE LA SEDA: LA PARADOJA DEL PATRIMONIO INVISIBLE. María José Hueso
La ciudad de Valencia atesora un conjunto monumental de gran importancia patrimonial concentrado, en su mayoría, en su casco histórico, considerado uno de los más extensos de Europa. Sin embargo, si callejeamos por el emblemático barrio de Velluters, ni siquiera el interés que suscitan algunos de sus edificios permite al transeúnte abstraerse de un entorno que se encuentra tremendamente degradado. Es obvio que la penosa situación social del barrio envilece la imagen de un conjunto patrimonial que debería presentar un aspecto mucho más digno, a tenor del nivel de protección que se otorgó a sus monumentos más sobresalientes en los años 80. Un triste ejemplo de ello se erige al sur del barrio, en el nº 7 de la calle Hospital, donde languidece, olvidado y ruinoso, el que fue uno de los edificios de mayor trascendencia histórica para la ciudad: el Colegio del Arte Mayor de la Seda. El colegio, que fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) y Monumento Histórico-Artístico en 1982, está próximo a otros ilustres edificios que han corrido diferente suerte: el antiguo Hospital de Ignoscents, folls e begins, parcialmente derribado para luego convertir lo que quedó en pie en Biblioteca Municipal; el magnifico Convento de San Carlos Borromeo, olvidado durante décadas y rehabilitado el año pasado para albergar una de las sedes de la Universidad Católica San Vicente Mártir o la Ermita de Santa Lucía que, tras un “lavado de cara” en 2003, se encuentra en la actualidad en un estado de deterioro preocupante.

ENTREVISTA A CARMEN ALBORCH, RESPONSABLE DEL GRUPO SOCIAISTA DE VALENCIA CIUDAD. Jaime Prats
“Más que grandes inversiones, a Velluters le hace falta una mirada de afecto”
La relación de Carmen Alborch (1947) con Velluters ha ido progresando de forma paralela a la evolución vital y profesional de esta senadora, escritora y responsable del grupo socialista de la ciudad de Valencia. De las décadas de 1970 y 1980 en una Valencia en plena ebullición guarda la memoria del antiguo Valencia Cinema –“íbamos muchísimo”- y representaciones como Las criadas de Jean Genet o El cántaro roto de Heinich Von Kleist. O de las noches en Delfos, una discoteca situada de espaldas a la avenida del Barón de Cárcer. De su etapa como ministra de Cultura (1993-1996) destaca con afecto una visita que hizo a la biblioteca pública de la calle del hospital: “es una institución fantástica, con una directora, Carolina Sevilla, entregada a su profesión”. Ahora, metida de lleno en la política municipal, su visión del barrio se ha enriquecido con un nuevo enfoque en el que destaca el análisis, la búsqueda de soluciones y el contacto con sus vecinos.
-¿Cómo definiría la situación actual de Velluters?
-Es un barrio estupendo, con mucha historia, mucha memoria y muchísimas posibilidades, pero donde no se está haciendo el esfuerzo que merece para poner en valor un lugar que forma parte de nuestras señas de identidad. Si lo hiciéramos, este barrio sería muy atractivo, porque tiene muchísimos elementos para ser un foco de interés.

INTERVENCIÓN 06/12. Regina de Miguel.

Siendo así, este principio no sólo augura el fin de la utopía como forma, sino también de la ciencia ficción en general, al afirmar que hasta nuestras imaginaciones más desatadas no son más que constructos compuestos de fragmentos y trozos del aquí y el ahora: “Cuando Homero se formó la idea de la Quimera, no hizo más que unir en un sólo animal partes correspondientes a distintos animales: cabeza de león, cuerpo de cabra y rabo de serpiente”. En el plano social esto significa que nuestra imaginación es rehén de nuestros modos de producción. Fredric Jameson, Arqueologías del futuro. El deseo llamado utopía y otras aproximaciones de ciencia ficción.

Esta contribución al proyecto (sic) toma como punto de partida el mayor espacio histórico del procomún en el barrio de Velluters: el Jardín del Hospital situado entre la Biblioteca Municipal y el MUVIM-Museu Valencià de la Il·lustració i de la Modernitat que, tras un pasado como complejo sanitario (fundado hace más de seis siglos, fue el primer manicomio de Europa), pasó a un estatus de indeterminación entre parque arqueológico que conservaba vestigios de su ruina y solar abandonado.
El trabajo realiza una suerte de cronotopo o quimera espacio temporal uniendo, por un lado, las fotografías encontradas en un álbum del año 1927 perteneciente a los archivos municipales y por otro, el registro de las actuales obras de remodelación, que han dejado a la vista los cimientos históricos, para el futuro Parque de la Cultura.

La operación de rehabilitación del jardín es una antigua demanda del barrio. Sin embargo, resulta llamativo comprobar cómo en este proceso de gentrificación de la zona, las actuaciones institucionales comienzan en la parte más visible, no en la mejora de las condiciones elementales sino en aquello que embellece el alrededor. Se genera así una contraimagen o reflejo inverso de unos propósitos de regeneración que, sin embargo, siguen ocultando una cotidianeidad en suspenso e irresuelta. (Regina de Miguel)

Regina_de_miguel

Regina de Miguel (Málaga, 1977) analiza desde diferentes perspectivas la relación entre el espacio (arquitectura, interior doméstico, lugar de memoria) y la identidad personal, cultural o política de quien lo habita. Su evolución desde las cartografías dibujadas o pintadas en lienzos hasta sus recientes proyectos multimedia distópicos, responden a una misma intención de confrontar el individuo con lo que le rodea, bien sea el ámbito natural o lo culturalmente construido. Su exposición individual más reciente es El aire aún no respirado (MUSAC, León y Centro Cultural Bastero, Gipuzkoa, 2008-2009). Ha sido galardonada con el premio INICIARTE 2009, otorgado por la Junta de Andalucía. Expone regularmente en las galerías Valle Ortí de Valencia y Maisterravalbuena de Madrid.

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